Desarrollar un proyecto de decoración integral va mucho más allá de combinar con acierto colores, volúmenes y texturas. 

Hace falta ir mucho más allá de lo visual: el resultado tiene que adaptarse como un guante a los gustos y a las necesidades de quienes van a disfrutarlo… ¡y más aún! Mi objetivo es que transmita las emociones que esas personas desean vivir en su hogar.

Hoy te voy a mostrar el paso a paso de uno de mis últimos proyectos integrales. Echa un vistazo a las fotos, ¡a ver si te gusta cómo ha quedado!

Así empiezan mis proyectos de decoración

Siempre el primer paso es conocer a fondo a mis clientes. Comienzo haciendo un montón de preguntas sobre lo que necesito saber para reflejar en el proyecto sus necesidades y sus gustos: quiénes habitan la casa y cuáles son sus circunstancias: edad, condiciones físicas, estilo de vida, aficiones, etc. 

Cuando una clienta comienza la entrevista diciéndome, ‘Ana, soy atrevida. Quiero piezas diferentes, bonitas,  pero funcionales. El salón ha de ser el alma de la casa’, me entra una emoción difícil de describir, porque pienso, ¡oh…estás con la persona adecuada!! Esa es mi filosofía y la manera que tengo yo de entender la decoración. 

Tras la entrevista inicial, el segundo paso, es estudiar bien el plano del espacio, observar la distribución, la luz y también lo que se ve a través de las ventanas.

En este caso, no hacerlo era imposible. La casa de mi último proyecto tiene grandes ventanales enmarcados en piedra, una espectacular galería central, y un frondoso jardín con muros de piedra. 

Todo esto marca la paleta de color desde el primer momento. Supe que había que introducir el exterior en el interior, y seguir jugando con el tono de la piedra y de la naturaleza: beige, verde, fibras naturales… Pero necesitábamos algo más.

Cómo diferenciar ambientes

Cuando un espacio es muy grande, corremos el riesgo de que se vea desangelado, frío, poco acogedor. En este caso, 55m2 sólo para dedicar a zona de lectura y zona de estar requería de un color envolvente, oscuro.

Jugar con papel pintado me encanta, y además está muy de moda, pero cuando las paredes son muy grandes puede quedar recargado. Por eso, en este caso solo pusimos papel en la pared más pequeña, en la zona de lectura.

Lo siguiente era unificar ambos ambientes, el de lectura y la zona de estar, para evitar que parecieran diferentes. Necesitaba conectarlos. ¿Y cómo? Pues creando dos grandes marcos con molduras y poniendo el interior con el mismo papel.

Así creamos dos grandes cuadros simétricos que enmarcan el mueble de la tele. Y para terminar de darle el toque WOW, puse dos grandes lámparas de pared que además de generar una luz de ambiente muy agradable, le dan protagonismo al papel en esa zona.

Lo siguiente era unificar ambos ambientes, el de lectura y la zona de estar, para evitar que parecieran diferentes. Necesitaba conectarlos. ¿Y cómo? Pues creando dos grandes marcos con molduras y poniendo el interior con el mismo papel.

Así creamos dos grandes cuadros simétricos que enmarcan el mueble de la tele. Y para terminar de darle el toque WOW, puse dos grandes lámparas de pared que además de generar una luz de ambiente muy agradable, le dan protagonismo al papel en esa zona.

Cuando colocamos papel pintado es muy importante combinar el color de la pared con alguno de los tonos del papel,  y a su vez que todos los tonos estén presentes en otros elementos de decoración.

En este caso, el papel de monos y tucanes, en negro, beige y tostado, se replicó, en tapicerías y muebles, buscando el equilibrio de tonos oscuros y claros.

Hay que pensar en todo… ¡y en todos!

Con 4 niños pequeños, necesitábamos mucho almacenaje que no quedara a la vista. Para conseguirlo, pusimos armarios muy funcionales y bonitos en ambas zonas.

En la zona de lectura, el espectacular chaise longue en el que caben cómodamente dos personas, lo orientamos mirando a la chimenea, ya que sobre todo se disfrutará más en invierno, mientras que el sofá de la zona de estar, lo orientamos para poder disfrutar de las vistas al jardín. Así también se propicia a que ambos ambientes puedan interactuar de manera más fluida al estar conectados visualmente en extremos opuestos.

En el centro, y para conectar ambos ambientes una gran alfombra redonda en fibras naturales con un jarrón con flores silvestres, y un mono que nos da la bienvenida hacen el guiño al papel pintado.

En alfombras y algunos complementos, el verde está muy presente. Por ejemplo, las butacas bicolor de la zona  de lectura, tapizadas en beige y verde, quedan espectaculares.

Un gran sofá en forma de U, con asientos deslizantes para que toda la familia lo pueda usar a la vez y les resulte igual de cómodo a los 6. Al haber elegido un modelo lavable y desenfundable tapizado con tejido Aquaclean,  nos podemos permitir el lujo de ponerlo en un color clarito, al igual que el chaise longue de la zona de lectura.

Un toque suntuoso y elegante

Complementos en oro, que hacen destacar más si cabe la belleza y elegancia de los tonos negros, hacen de este salón uno de mis favoritos.

La lámpara de pie dorada ubicada al lado de la chimenea con forma de palmera, cojines con hojas doradas,  apliques de hojas encima de los armarios de la zona de estar que en realidad son portavelas… Todos los elementos que forman parte de este salón tienen relación y giran en torno a los colores y motivos del papel para que, a pesar de que todas las piezas son muy llamativas, la armonía predomine.

Hay muchas horas de trabajo detrás de cada proyecto, muchos cambios con respecto a la primera idea inicial, porque antes de presentar el proyecto a un cliente, me gusta darle vueltas  y más vueltas. Pero cuando el resultado queda así de impresionante, ¡qué más da el tiempo que haya llevado!! 

La satisfacción personal que para mi representa, cuando el cliente me dice que es mucho mejor de lo que jamás se había imaginado es mi mayor recompensa.

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